Utilice este título La bailaora y coreógrafa de flamenco que se animó a sumar elementos del “Twin Peaks” de David Lynch, entre el sueño y la vigilia y cree en base a ese titulo original un titulo nuevo, preciso, comprensible y que no pierda relacion con el titulo original. Necesito que me devuelvas solo y nada mas que el titulo nuevo.

La bailaora y coreógrafa de flamenco que se animó a sumar elementos del "Twin Peaks" de David Lynch, entre el sueño y la vigilia

Tu tarea es utilizar

Verónica Marcovsky, una artista con una larga trayectoria en el baile flamenco de estas tierras, viene caminando en el borde del género gitano-andaluz. Es decir, que se alimenta de él para muchas veces emprender caminos propios.

Pero vale la pena señalar que el arte flamenco nunca fue una manifestación del todo pura, ni siquiera en su lugar de nacimiento: la región de Andalucía. Más bien, al revés: el flamenco, esa expresión tan profundamente singular, tan única, ha vivido casi desde sus orígenes –y particularmente en el baile- todo tipo de mezclas, fusiones e intervenciones.

Hay algo que aquí y en todo el mundo se conoce como el “tablao flamenco” y que continúa siendo la manifestación más tradicional del espectáculo flamenco.

Y aunque el tablao es también una de las actividades artísticas de Marcovsky, es en aquel límite, en ese borde entre lo ya conocido y la exploración propia, que se encuentra el lugar donde esta bailaora y coreógrafa encuentra un gran estímulo para la creación.

Ahora está a punto de estrenar Limbótica, en la que aborda ese raro y borroso estado que todos conocemos y que se ubica entre el sueño y la vigilia; esa suerte de limbo al que también alude el título.

La dirección es de Tamara Mesri, que colaboró igualmente en la creación de esta pieza que tiene a Marcovsky como única intérprete.

Amor fulminante

Verónica es una mujer porteña, descendiente de rusos y polacos –así se describe- que trabajaba hace muchos años como traductora en una oficina de la Unesco, aquí en Buenos Aires. Pero en un viaje como mochilera y mientras estaba en Ecuador se enamoró del flamenco de una manera casual escuchando un cante. “Más adelante vi un espectáculo con bailaoras y me dije ‘Quiero hacer esto’, o mejor dicho, ‘Necesito hacer esto’”.

-¿Cómo se fue dando tu formación como bailaora?

-Para los parámetros de la danza, de cualquier danza profesional, comencé un poco tarde pero sin duda muy intensamente. Tuve en Buenos Aires distintas maestras y maestros. Después viajé a España; tomé clases primero en Madrid y luego me instalé en Andalucía. Pero la verdad es que el aprendizaje no se termina nunca.

-¿En tu caso a través de qué medios?

-Vengo estudiando mucho a partir de material visual que encuentro en Internet; rastreo información, la reúno y después se produce un proceso de decantación, siempre tratando de buscar un lenguaje propio.

Hasta donde sé no tengo una sola gota de sangre andaluza en mis venas y podría decir que me he sentido como una extranjera en ese mundo. Sin embargo el flamenco es mi día a día; lo amo y lo estudio permanentemente.

-¿Continuás sintiéndote una extranjera en el flamenco o es algo que ya no te ocurre?

-En un sentido, ya no me ocurre. Pero me doy cuenta de que en mis obras voy en general, como te decía, por los bordes. Es como el mar: me muevo en el agua como un pez pero no deja de ser el mar y le tengo respeto.

El flamenco es un mundo tan poderoso, lleno de tanta gente que admiro, que no puedo dejar de preguntarme cuál es mi flamenco, cuál es mi propio aporte.

-¿Te gusta trabajar en tablaos?

-Sí. KLo disfruto muchísimo y me encanta compartir el escenario con colegas. Pero siempre aparece la pregunta, “¿Qué más hay en mí, en mi cuerpo y en mis ideas?

-Y esto es lo que te llevó a crear tus propias obras.

-Sí. Mi primer espectáculo se llamó Corazón corazón, donde usé la rítmica de dos corazones y en algunos momentos la voz de mi hija. Ese era la etapa que estaba atravesando y lo hice no para hablar de mí misma sino de una mujer, cualquier mujer, y de la maternidad con sus deseos, sus tormentos y sus contradicciones.

La nueva obra

Respecto de Limbótica, Verónica explica cuál es su origen: “El disparador fue el insomnio, o ese límite entre el sueño y la vigilia que para mí siempre es tormentoso y que me encuentra muchas veces bailando”.

-¿Trabajaste muy estrechamente con una directora, Tamara Mesri, que es una especie de multiartista?

-Hicimos una creación conjunta. Le conté que quería hacer una obra en la que todo estuviera entramado y con el mismo grado de importancia: danza, música, luces, vestuario.

Al principio dudó, pero después me dijo que sí: “Somos amigas, así que esto va a ser por lo menos una excusa para vernos”. Nos llevó dos años de trabajo.

-Entiendo que a pesar de que Limbótica tuvo ese origen que contaste, no contiene ni un argumento ni una historia.

-No. No tiene ningún argumento. Es una obra, sobre todo, fuertemente visual. Y no es necesario que el público “comprenda”; más bien que salga de ese lugar de comodidad que te brinda, por ejemplo, el espectáculo de tablao, donde uno se sienta y ya sabe más o menos lo que va a ocurrir. No se trata de eso.

-Mencionaste en la información previa que hay algo del cineasta David Lynch en la obra, ¿en qué sentido?

-Tanto Tamara como yo somos cinéfilas y las dos admiramos a David Lynch. En Limbótica hay algo de la última temporada de Twin Peaks: un clima ominoso y una monocromía. Todo es rojo: mi vestuario, la tarima roja, una tela. Pero sobre todo está presente la idea lyncheana de la pérdida de los bordes del espacio-tiempo.

-¿Permanece algo del flamenco en Limbótica?

-Sí y no. O para decirlo de otra manera: el flamenco se arma y se desarma.

Ficha

Estreno 8 de febrero a las 20.30 en Espacio Callejón, Humahuaca 3759. Funciones: 8, 15 y, 22 de febrero, siempre a las 20.30.

, interpretarlo y reescribir un artículo en un estilo editorial joven, seria, muy humanizado y fácil de leer. Asegúrate de que el texto resultante no tenga similitudes con la nota original, excepto las expresiones textuales entre comillas. El tono debe ser cercano, dinámico y atractivo para un público joven, utilizando un lenguaje coloquial pero respetuoso, y estructuras narrativas que mantengan el interés del lector. Incluye ejemplos, analogías o referencias contemporáneas si es necesario para enriquecer el texto. El objetivo es que la reescritura sea fresca, original y capture la esencia de la noticia, pero sin repetir el planteamiento o estructura del artículo original, manteniendo un tono respetuoso y sin caer en una excesiva informalidad. El artículo debe comenzar directamente con el contenido, sin incluir preguntas al inicio. Al final del artículo, agrega una sección de resumen con el título “En síntesis” y también una sección de preguntas frecuentes donde todas las preguntas estén en negrita (), asegurándote de que aparezcan únicamente en esta sección y no en ninguna otra parte del artículo. Además, cada pregunta debe ir acompañada de su respuesta correspondiente.
Crédito de la fuente original: www.clarin.com