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El fiscal federal Carlos Stornelli pidió elevar a juicio oral el tramo final de la estructura de lavado de dinero que encabezó Daniel Muñoz -ex secretario privado de Néstor Kirchner- y que integraron su esposa, Carolina Pochetti, entre otros imputados y que tuvo como eslabón determinante al ex contador de Cristina Kirchner, Víctor Manzanares. Este expediente está vinculado al tramo de blanqueo de activos de los sobornos reflejados en los famosos Cuadernos de las Coimas.
En el requerimiento de elevación a juicio de 708 páginas, al que accedió Clarín y fue presentado al sucesor suplente del fallecido juez Claudio Bonadio, Sebastián Casanello, el representante del Ministerio Público Fiscal corroboró la existencia de una una estructura jurídica, societaria y bancaria, empleada para “convertir, transferir, administrar, vender, disimular y poner en circulación en el mercado fondos de procedencia ilícita, precisamente aquellos originados y receptados por Daniel Muñoz -fallecido el 25 de mayo de 2016-”.
Dicha recaudación, sostuvo el fiscal, se concretó en el marco de la asociación ilícita y los cohechos pasivos investigados en la causa que tiene a Cristina Kirchner como principal acusada y cuyo debate oral inició el 6 de noviembre pasado. La finalidad de esta maniobra, fue integrar los sobornos recaudados al circuito económico formal bajo apariencia de licitud, “desde el año 2003 en adelante”, expresó la fiscalía.
De dicha organización también formaron parte -o prestaron colaboración- otras personas cuyas acusaciones ya se elevaron a juicio según sus intervenciones en la estructura de lavado en su tramo internacional.
En su detallado escrito de este martes, Stornelli explicó que se realizaron distintas actividades ilícitas, en la mayor parte de los casos a través de distintas sociedades pero en algunos otros también a título personal.
Para desentrañar la estructura financiera que se puso en marcha para blanquear una porción del dinero ilegal que recaudaba Muñóz fue clave el testimonio como imputado colaborador (arrepentido) de Víctor Manzanares, ex contador del matrimonio Kirchner.
En su aporte ante la fiscalía, dio detalles de las sociedades constituidas, números de cuenta, montos de dinero que semanalmente Muñoz le entregaba para volcar a la estructura de blanqueo. Los fondos ilícitos se canalizaron a través de un conjunto de empresas radicadas en nuestro país -principalmente en el sur- y se usaron para la compra de bienes inmuebles: garajes, hosterías, complejos de caballos, casas, y hasta incursionaron en el rubro farmacéutico. También se enumera un amplio y variado parque automotor.
Este expediente es un desprendimiento del caso Cuadernos, donde se logró acreditar la existencia de un “mecanismo de corrupción sistémica en cuyo marco Cristina Kirchner y Néstor Kirchner, en carácter de jefes, Daniel Muñoz -al menos entre 2008 y 2010-, como así también Enrique Wagner, Roberto Baratta, Julio De Vido y Ernesto Clarens, entre otros, todos ellos en carácter de organizadores, idearon, conformaron y organizaron una asociación ilícita, integrada con otros imputados de aquella causa, en su mayoría funcionarios públicos”.
Dicha asociación ilícita tuvo por objeto, principalmente, “receptar fondos ilícitos en el marco de acuerdos espurios con empresarios, lo que les reportó ingresos o ganancias indebidas que, en parte, terminaron siendo canalizadas en las operaciones objeto de esta causa”.
En ese entramado reflejado en los Cuadernos, Muñoz aparece 87 veces para ser exacto, а punto de erigirse como un denominador común entre los años 2008 y 2010, “recibiendo el dinero obtenido a través de ese mecanismo de recaudación ilegal instaurado desde el Poder Ejecutivo en el domicilio particular de Néstor y Cristina Kirchner y en la Quinta Presidencial de Olivos”.
El fiscal dio más detalles: “los integrantes de la agrupación recolectaban el dinero con el fin de entregárselo a Muñoz, nexo inescindible entre los años 2008 y 2010 con quienes comandaron la asociación delictiva: Néstor y Cristina Kirchner”.
El rol del ex secretario privado de Kirchner, fue “verdaderamente fundamental”, dijo Stornelli en el requerimiento, entendiendo que fue el encargado principal de recibir los pagos luego de las colectas.
La causa elevada a juicio oral analizó el destino otorgado a buena parte del dinero “recaudado en el marco de aquella banda criminal”. En particular, aquellas maniobras de lavado de activos llevadas a cabo tanto en territorio nacional como en el extranjero.
Las maniobras de lavado de activos investigadas -detalló el fiscal- “resultan ser autónomas y no existiría otra explicación plausible en cuanto al origen de los bienes aplicados, ya que los aquí imputados carecían de un perfil patrimonial suficiente para explicar las operaciones aquí detectadas”.
La confesión del ex contador de Cristina Kirchner
“En el año 2009 tenía intenciones de desarrollar una usina para lavar dinero aprovechando la legislación de Tierra del Fuego (…) No recuerdo con precisión cuánto dinero se llegó a lavar, aproximadamente entre 5 y 7 millones de pesos durante el periodo en el que se desarrollaron estas operaciones”, confesó el arrepentido contador Manzanares. Se refirió a un restaurante y a la compra de una cadena de farmacias con el mismo fin: blanquear el dinero que Muñoz llevaba a Santa Cruz.
Manzanares dijo que “Todo este dinero era de Muñoz. La decisión de las compras las hacía, en este caso en particular conmigo, en todo lo referente a lo inmobiliario en Río Gallegos y en el Sur, hasta que le confió estas operaciones a Carlos Cortez”, apuntado como su supuesto testaferro. Allí contó que entre 2009 y 2010, con intermediación de Cortez, “se compran la sociedad Llomar SRL, con tres farmacias adentro. (…) Esa operación, es decir la compra de las farmacias y los inmuebles, se acordó en 3.700.000 euros”, pero terminó haciéndose en dólares, “lo que complicó las cosas porque el efectivo que teníamos era en euros”. El cambio de dinero se hizo con la intermediación del financista Ernesto Clarens.
Posteriormente, contó Manzanares también empezaron a lavar dinero con la compra de terrenos en El Calafate: “hubo una compra de un terreno por 50.000 dólares, justo frente al Hospital nuevo, a nombre de MM Servicios”.
Después de estas operaciones, el ex contador de Cristina viajó a Miami “por invitación de Muñoz para la compra de tres departamentos, previamente seleccionados por Cortez por sus contactos inmobiliarios y con una sociedad creada por él, Cape Fairweather”, allí surgió “la idea de comprar un laboratorio. A ese viaje, fui como hombre de confianza de Muñoz y también para efectuar la transferencia de fondos pertenecientes a Muñoz, que estaban en una cuenta de mi titularidad, a una cuenta de Cortez para que sean aplicados a la compra de los inmuebles. Muñoz invertía en empresas y les daba mayor valor con nuevas incorporaciones monetarias”.
Comisión incumplida
Hubo una promesa fallida. Manzanares dijo que “el blanco ya se los había creado” con la estructura de adquisición de inmuebles y de las farmacias, “teóricamente mi comisión iba a ser de 6 millones de dólares, el 15% que me habían prometido (…) Muñoz me dice que 6 millones de dólares es mucho y me sugiere reducirlo a 1,5 millones de dólares. Le dije que no tenía inconvenientes. Estando en tratativas esa negociación, Mariana Zuvic -entonces diputada por la Coalición Cívica- puso su ojo nuevamente en los negocios de Muñoz y éste decidió replegar la operación”.
Un ejemplo: Muñoz inició la compra de San Up S.A, que era de Jorge Shemi. “Fue un negocio que trajo Cortez. La operación de compra fue por 34 millones de dólares, según me informó Muñoz, aunque en los papeles creo que se consignó 8 millones de pesos. Eso obra en las declaraciones juradas fiscales de Cortez y Llaneza. Esa compra se hizo en efectivo”.
Compra de una empresa minera
Hay muchos más negocios. “Entre los años 2007 y 2008, Amilcar Acosta se acercó a mi estudio contable solicitando una entrevista para plantear si podía analizar su empresa dedicada al tratamiento de residuos de actividad minera. Le recomiendo incorporar un inversor. Me dice que estaba dispuesto a vender el 50% de la empresa por un millón de dólares. Le planteo el negocio a Muñoz”. Tiempo después, Manzanares le entregó “a Acosta personalmente los fondos de Muñoz que tenía en custodia en el Banco de Santa Cruz. Si bien pidió 1 millón de dólares, le entregué a Acosta la suma de 1 millón de euros. El ingreso a la empresa se hizo a través de un acta de socios, incorporando a Carolina Pochetti -esposa de Muñoz- como gerente de la empresa”.
Esta empresa tuvo una llamativa inyección de dinero que le había dado Muñoz. “Aproximadamente unos 15 millones de dólares. Fue tanta la inversión de dinero que insertó Muñoz que en un momento no se pudo justificar una inyección de 2 millones de dólares. Se recurrió a una operación compleja a través de cooperativas”.
Con Muñoz, el contador Manzanares tenía la empresa de colectivos RB Transportes y unos departamentos que habían construido en un terreno fiscal, “los que se conocen como de 7 pesos con cincuenta el metro cuadrado. “Muñoz me pidió que ponga a la venta esos departamentos para evitar que la justicia encuentre una huella suya”. Después de concretar la venta, “ese dinero vino a parar a mi oficina y lo conservé en las cajas fuertes que allí dispongo. No recuerdo el destino final que tuvo. Sí recuerdo que cada departamento valía unos USD 70.000 aproximadamente.
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Crédito de la fuente original: www.clarin.com
