Tu tarea es utilizar
Tras la salida del INDEC de Marco Lavagna este lunes, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó esta tarde en declaraciones radiales que se posterga la implementación de la nueva metodología de la inflación.
“Marco estaba trabajando en la nueva metodología y tenía como fecha implementarlo ahora. Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado”, aseguró en diálogo con Radio Rivadavia.
Más temprano, el organismo estadístico le había adelantado a Clarín que la semana que viene se publicaría el dato de inflación de enero con el nuevo índice. “Por el momento no hubo ninguna modificación, se mantiene la fecha del 10 de febrero”, le habían asegurado fuentes del organismo sobre la puesta en marcha de la actualización de la metodología.
Así, el próximo IPC que se publicará el martes de la semana próxima reflejará esta nueva fórmula más representativa de los gastos actuales de los hogares.
Habrá dos cambios principales. Por un lado, el índice pasará de tener 12 divisiones a 13. Se adoptarán estándares internacionales de clasificación y se sumará la categoría de seguros y servicios financieros, hasta ahora englobada en la de ‘Bienes y Servicios Varios’.
Por otra parte, se modificará la selección de ítems para reflejar los nuevos hábitos de la población y e incluir el impacto que tienen los aumentos en los bienes y servicios. Para ello, se tendrá en cuenta la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENGHo) correspondiente al periodo 2017-2018, reemplazando la referencia que está en uso, de 2004-2005.
Así, el rubro de alimentos y bebidas –hoy el de mayor incidencia en el índice– tendrá una menor representación junto con el de indumentaria, mientras que los servicios aumentarán su participación.
Se incorporará la mayor proporción que tienen en la vida de los argentinos servicios de telefonía celular y de plataformas de streaming como Netflix, además del mayor impacto transporte y vivienda, este último con el peso de los alquileres y las tarifas.
A nivel internacional, se recomienda actualizar la canasta cada cinco o 10 años para evitar distorsiones. Fue el macrismo que definió el IPC vigente, tras la intervención del Indec entre 2007 y 2015 con el kirchnerismo. El índice se construyó con ponderadores de las regiones Gran Buenos Aires, Pampeana, Noreste, Noroeste, Cuyo y Patagónica.
La puesta en marcha ya había sido anticipada por el organismo en octubre, cuando publicó el IPC de septiembre. En ese momento, explicó que consideraba que el mejor momento para lanzar el nuevo índice era enero de 2026, porque el inicio del año calendario facilita la comparación interanual de los datos –enero contra enero– y de la inflación acumulada, es decir, de los datos que se acumulen desde enero en adelante.
En agosto, el FMI había adelantado la novedad. En un informe técnico sobre la revisión de las metas del acuerdo, la entidad señaló que se estrenaría a fin de año. Las pruebas empezaron en abril, hubo que hacer ajustes en las canastas provinciales por la poca disponibilidad de precios de ciertos productos, entre otros motivos; y se firmaron convenios con las 24 jurisdicciones, las encargadas de realizar los sondeos a nivel local.
Tras los cuestionamientos de economistas y la oposición por los retrasos en el lanzamiento de la renovación luego de un año electoral, en el Gobierno aseguran que la nueva medición no alterará los resultados del IPC, sino que las diferencias serán pequeñas.
La semana pasada, el Banco Central anticipó que el nuevo índice será menos sensible a movimientos en el precio del dólar pero reconoció que estará más influido por subas de tarifas, alquileres, expensas y aumentos salariales.
La entidad que preside Santiago Bausili adelantó también que la inflación de los primeros tres meses de 2026 estará influida por subas temporarias que calificó como ‘riesgos’ para la desinflación, como la carne, a la que le atribuyó parte de la aceleración del IPC de los últimos meses. Los otros dos factores son los aumentos de tarifas y los típicos de las semanas previas al inicio del ciclo lectivo en educación e indumentaria.
, interpretarlo y reescribir un artículo en un estilo editorial joven, seria, muy humanizado y fácil de leer. Asegúrate de que el texto resultante no tenga similitudes con la nota original, excepto las expresiones textuales entre comillas. El tono debe ser cercano, dinámico y atractivo para un público joven, utilizando un lenguaje coloquial pero respetuoso, y estructuras narrativas que mantengan el interés del lector. Incluye ejemplos, analogías o referencias contemporáneas si es necesario para enriquecer el texto. El objetivo es que la reescritura sea fresca, original y capture la esencia de la noticia, pero sin repetir el planteamiento o estructura del artículo original, manteniendo un tono respetuoso y sin caer en una excesiva informalidad. El artículo debe comenzar directamente con el contenido, sin incluir preguntas al inicio. Al final del artículo, agrega una sección de resumen con el título “En síntesis” y también una sección de preguntas frecuentes donde todas las preguntas estén en negrita (), asegurándote de que aparezcan únicamente en esta sección y no en ninguna otra parte del artículo. Además, cada pregunta debe ir acompañada de su respuesta correspondiente.
Crédito de la fuente original: www.clarin.com
