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En julio, el Gobierno fijó por decreto el marco legal para habilitarles a extranjeros la posibilidad de sacar la ciudadanía argentina a través de inversiones, sin un mínimo de residencia, como ofrecen otros países como los Estados Unidos, con su visa “EB-5: Programa de Inversionistas Inmigrantes”.
Hasta ahora, la ciudadanía por naturalización en la Argentina requiere al menos dos años de residencia continua. Esta nueva vía abre por primera vez un camino alternativo y exclusivo para inversores extranjeros.
Tras la reglamentación, se espera que el programa se implemente este año. Forma parte de la estrategia oficial para atraer capitales del exterior y se estima que se podrían captar hasta US$ 2.500 millones que podrían ir a parar a infraestructura, energía, agronegocios, tecnología, vivienda y proyectos regionales. En ese sentido, alrededor de 5.000 familias adquirirían la ciudadanía.
Se creará un organismo bajo la órbita del Ministerio de Economía: la Agencia de Programas de Ciudadanía por Inversión, que evaluará las presentaciones para que luego la Dirección Nacional de Migraciones apruebe o rechace las solicitudes.
Lo hará en base a dictámenes previos del Ministerio de Seguridad, la Unidad de Información Financiera (UIF), el Registro Nacional de Reincidencia, el Registro Nacional de las Personas (Renaper) y la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). En un plazo de 30 días hábiles desde que recibe el informe elaborado por la Agencia, Migraciones analizará resolverá, otorgando la ciudadanía o rechazándola.
Todavía faltan precisiones sobre qué montos y tipos de inversiones quedarán alcanzadas. La intención es buscar capitales de largo plazo y fomentar nuevas inversiones productivas. Resta una resolución de Economía. Mientras tanto, el proceso avanza.
En diciembre, el Ejecutivo llamó a una licitación para adjudicar el servicio por cuatro años. La semana pasada empezaron a abrirse los sobres de las ofertas y se espera que se adjudique en un plazo cercano a 45 días.
Entre los participantes, hay un consorcio que integran cuatro firmas internacionales: Apex Capital Partners, Arton Capital, Passport Legacy y AIM Global. Tienen experiencia en el rubro en América, Europa, Medio Oriente, Asia y África.
La empresa o el consorcio que resulte ganador será el encargado de liderar el programa, que requiere la llegada a redes de inversores, experiencia para diseñar el programa bajo estándares internacionales, fijar los incentivos adecuados para que se posicione frente a otros programas similares en el mundo, realizar el marketing a nivel internacional, entre otras cosas
Con distintos formatos, el programa está vigente en más de 80 países, entre ellos los Estados Unidos, Canadá, Portugal, Grecia, Nueva Zelanda y naciones del Caribe. Así, la Argentina pasaría a integrar esta lista.
El desafío está en diseñar un programa sólido, con incentivos y estándares internacionales, que generen interés a nivel global para concretar inversiones en sectores estratégicos y con mecanismos de cumplimiento normativo, explican en el sector.
“Es un modelo validado a nivel global para atraer capital, respaldado por marcos regulatorios y controles oficiales, adaptando las modalidades según los objetivos de desarrollo y la inversión exigida”, señaló Jeffrey Henseler, presidente de Passport Legacy, firma suiza que implementó la primera Agencia de Ciudadanía por Inversión totalmente privada en Sao Tomé y Príncipe, África. Agregó que “la Argentina tiene oportunidad de alcanzar a inversores calificados”.
En ese sentido, el atractivo no se limitaría al capital potencial, sino que también comprende a la calidad de los inversores. “La clave está en la posibilidad de direccionar los fondos a distintos sectores”, afirmó Matías Apparcel, CEO de Aim Global. Y graficó el impacto económico de estos programas: “en los Estados Unidos, la residencia por inversión captó entre US$ 55.000 y US$ 60.000 millones; en Portugal atrajo 9.000 millones de euros y en Nueva Zelanda sumó US$ 10.500 millones”.
“Los antecedentes internacionales muestran que el impacto es positivo cuando se ejecuta bajo controles estrictos y objetivos de inversión claros. El desafío es estructurar un programa que sea sinónimo de transparencia y calidad”, consideró Nuri Katz, presidente y CEO de Apex Capital Partners.
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Crédito de la fuente original: www.clarin.com
