Los números a menudo nos marean, cansan y hasta nos abruman cuando se acumulan en grandes cantidades y de forma desordenada. Sin embargo, existen ciertos números concretos que nos hablan del presente y del futuro, números que podríamos llamar de buena calidad pero un tanto duros, como aquellos que se enfocan directamente en políticas que impulsan la inversión pública en obras de infraestructura económica y social.
Para comprender mejor esta situación, recordemos una frase de Javier Milei que enmarca los datos analizados por la Oficina de Presupuesto del Congreso, un grupo de especialistas en cuentas fiscales: “Amo ser el topo dentro del Estado. Yo soy el que destruye el Estado desde adentro”.
Al observar el panorama completo, es inevitable asociar las acciones que podrían atribuirse al supuesto rol de “topo” de Javier Milei con los recortes que el Gobierno está realizando en ciertos gastos públicos. Desde 2021, la inversión pública ha experimentado una caída significativa, pasando del 4,8% del PBI en ese año al 0,3% en 2025.
Estos números no solo resultan aburridos, sino que también reflejan un retroceso alarmante. La reducción en la inversión pública no solo afecta la capacidad de desarrollo del país, sino que también impacta en la generación de empleo, la innovación y la competitividad.
En comparación con otros países de América Latina, donde la inversión pública promedia actualmente el 3,9% del PBI, Argentina se encuentra rezagada. Mientras países como Brasil, Chile y Colombia apuestan por políticas públicas más sólidas y menos drásticas, nuestro país parece seguir un camino de recortes y ajustes rápidos.
Es importante recordar que la inversión pública no solo implica la construcción de infraestructura, sino que también tiene un impacto directo en la capacidad productiva y en la generación de empleo. Por lo tanto, es fundamental mantener un plan económico coherente y a largo plazo.
Ante la situación actual de desajustes fiscales y estancamiento económico, es necesario replantear las estrategias y buscar soluciones que impulsen el crecimiento de manera sostenible. Recurrir a recortes indiscriminados no parece ser la mejor opción, ya que solo perpetuará la situación actual.
En síntesis:
La inversión pública en Argentina ha experimentado una fuerte caída en los últimos años, pasando del 4,8% del PBI en 2021 al 0,3% en 2025. Esta reducción no solo afecta el desarrollo económico del país, sino que también pone en riesgo la generación de empleo y la competitividad.
Preguntas frecuentes:
1. ¿Por qué es importante la inversión pública en obras de infraestructura?
La inversión pública en infraestructura es fundamental para el desarrollo económico de un país, ya que permite mejorar la capacidad productiva, generar empleo y fomentar la innovación.
2. ¿Qué impacto tienen los recortes en la inversión pública?
Los recortes en la inversión pública pueden provocar un estancamiento económico, reducir la generación de empleo y limitar la competitividad de un país en el mercado global.
3. ¿Qué diferencias existen entre las políticas públicas de Argentina y otros países de América Latina?
Mientras países como Brasil, Chile y Colombia apuestan por políticas públicas más sólidas y menos drásticas, Argentina parece seguir un camino de recortes y ajustes rápidos que pueden afectar negativamente su desarrollo económico.
Crédito de la fuente original: www.clarin.com
