Tu tarea es utilizar
Su comodidad es una fachada. No importa si ahora está relajada (porque la intimidad de la nota lo pide) o detenida en una anécdota nostálgica de colección, reactivada por Clarín, entre sorbos de café. Ni siquiera si su sección en La cocina rebelde -ciclo diario con Jimena Monteverde que con un mes al aire, ya se adueñó de las tardes de eltrece- presenta a Luisa Albinoni como una auténtica nona tana, aunque sólo tenga lo de tana.
“No sirvo para quedarme quieta. Hago de todo y gracias a Dios la salud me acompaña. Me encanta trabajar y hasta le pido a mi hija que me grabe haciendo personajes en casa, porque me aburro. Desde las 7 de la mañana, como buena capricorniana, me levanto enchufada a dos veinte”, cuenta la ex chica Sofovich que a fuego lento -y con algunos chispazos- se reinventó en la misma TV “a la que le debo lo popular que soy”.
Y aunque Fito ya lo parafraseó en canción, lo de la actriz y ex vedette emblema de los ’80, próxima a los 53 de profesión, no es sólo una cuestión de actitud. “Hay que reinventarse, pero tomando conciencia de la edad. Saber para qué personaje estás capacitado o no. A mis 74 estoy feliz con La cocina…, porque tiene una gran conexión con la actuación y comunicación con el público”, aclara Luisa Albinoni.
El mismo público que hoy le sube el pulgar a sus recetas de la abuela (sin ser abuela “aunque me encantaría, pero lo digo bajito”) y agradece su licencia para improvisar, encendiendo mucho más que una hornalla funcional a la preparación.
“La gente está caída y hay que empezar a reírse un poco de las cosas cotidianas que nos pasan. Si bien prefiero el teatro por el contacto con el público y en cine hice 21 películas, la tele tiene algo especial. Jimena es muy macanuda y solidaria. Cuando me vio, me dijo: ‘Vos acá haces lo que querés. La admiro y siempre me encantó su forma de ser lanzada’”, subraya.
-Vos tampoco te quedás atrás.
-Somos del mismo signo, debe ser eso. Las dos cabras locas capricornianas. Y se suma Coco Carreño, también capricorniano. Ellos me recibieron como de toda la vida cuando yo le decía al productor: me siento insegura. Pero me han dado una libertad que me hizo tomar confianza. Ahora que se preparen…
Cómo encontrar un lugar, antes y después
-¿Sentiste esa libertad con los grandes del humor en tus inicios o era más común que no habilitaran el juego?
-Por lo general, dicen que antes no era así, pero yo no pasé esa etapa. Conmigo fueron generosos. Tuve la suerte que todos esos grandes siempre nos apuntalaron. Lo que pasa es que eran otras disciplinas, con escalafones, el que era primero, el que pagaba derecho de piso. Yo vengo del teatro independiente, la comedia musical y viví una época muy linda. Creo que la época difícil es ahora para los chicos jóvenes, que tienen que esforzarse mucho y los caminos son diferentes.
-Tu generación también la tiene difícil porque al no haber ficción, hay que ocupar otras sillas para permanecer en tele.
-Yo tuve que abrir mi cabeza. Me ayudó mucho la llegada de mi hija (Verónica) que cumplió 21 años. Porque un buen día me di cuenta que todo había cambiado y los teléfonos no suenan más. Y tenés que volver a cuando empezaste. Porque si me quedaba, no iba a poder seguir actuando, haciendo reír, llevando felicidad. Esa es mi misión.
Misión a la que ni como panelista rotativa o participante de reality, la eterna “Hola Mami” (que fue mamá en la vida real recién a los 62) le dio la espalda. “Estuve en varios paneles (Bendita, Polémica en el bar, Cortá por Lozano, Desayuno) y no es fácil el rol. Porque no sos periodista ni abogado. Sos actriz popular y a veces te dan con un caño”.
-¿Te entraban las balas o eras una hábil declarante?
-Entiendo el juego. Siempre traté de interiorizarme de los temas cuando era panelista. A veces no me dejaban hablar y me calentaba. Pero hay que sortearlo y entender que no sos dueño de la verdad. Masterchef fue difícil. Si bien aprendí disciplina, siempre fui una disciplinada por Gerardo y Hugo Sofovich, Moser, Migré…
Hoy no estaría en otro reality porque cada vez es un poco más cruel y al hueso. Pero me parece bien que nos den espacio. A veces somos rechazadas por ser actrices cuando periodistas y políticos también actúan.
Las recetas de Luisa
En esos espacios “a estrenar”, Luisa y sus secretos culinarios -como el plus de ají molido en la mezcla para buñuelos o milanesas- esquivan lo protocolar. “Me gusta lo picante y yo soy picante. Si uno tira la lengua, hay que aguantar la que venga. Con Jimena nos callamos mucho por miedo a meter la pata. Si no seguimos de largo y hacemos un sketch de revista”, admite.
-¿Las recetas vienen de tu casa o te las sugiere la producción?
-Me las sugieren ellos. Mi cocina es la de mi nona y mi mamá, simple y sencilla. Sí traigo un cuadernito de mi madre que es chatito y viejto con algunos tips, que tuve que forrar porque se me destruía.
-¿Cuál era tu comida favorita de chica y quién te la cocinaba? La de tu hija, contaste en “Masterchef”, eran tus milanesas con puré.
-Uy, tengo muchas. El olor de los tucos de mamá, las pastas. Los ravioles de mi nona que amasaba en esas mesas enormes. Y si no comías, se enojaba. Tenías que repetir.
-¿La que fue casi centenaria?
-No, esa era mi bisnona que trabajó en los olivares, en Génova, hasta los 97 y se murió de un resfrío. A mi nona la perdí a los 80 y pico. A mamá y papá los perdí joven.
-¿Y de la tanada heredaste más el carácter que la cocina?
-Todo eso lo tengo encima. Mi papá portugués, imaginate la mezcla. Cuando cocino me pongo a cantar y recuerdo temas que cantaba mamá. Ya lo hice en el programa. También metí la pata, porque Jime me pidió cortar naranja y la corté en gajos cuando era para jugo.
-Pero también sos de las que resuelve cuando las papas queman…
-Sí, como cuando te sale mal una comida y justo vino el novio de tu hija y lo tenés que arreglar. Pero no digo nada, porque ahora no se dice más novio, no entiendo. Estoy aprendiendo también el idioma nuevo: grenchi, granchi, todas esas cosas raras que no sé los significados.
-Ese es el único que sé, jaja. Soy de resolver y me gusta la improvisación. Si vos me decís falló esto, tenés que hacer esto, yo me mando.
-Otra ventaja de tu escuela televisiva…
– ¡Y me encanta! Mis monólogos en teatro también. Admiro mucho lo que está haciendo Moria ahora. Siento que nos están empezando a tener en cuenta de nuevo en la tele. Donde a veces somos un respaldo, porque hay que darle lugar a la gente joven como me lo dieron a mí en su momento.
-¿Comparten pasillo? ¿Camarín?
-No, compartimos canal, pero grabamos en otro lado. Ella está muy temprano y yo llego al mediodía. Es un ejemplo. Como Mirtha Legrand que con esa edad sigue trabajando.
-Y de las pocas que aprendió a hacer humor con la edad, igual que vos.
-Hay que desmitificarlo. Aggiornarte al momento. Sino no sos feliz. Tenés tantos años, ya fue. ¿Querés ser eterno? La juventud está en corazón y espíritu.
-¿Vos sos un alma joven?
-¿Te parece? A veces creo que soy un espíritu viejo. De esos que cuentan cosas de hace años. Tal vez por eso doy clases de teatro para adultos mayores. ¡Mi alumna más grande tiene 86 años! Y siempre les digo que no hay edad para triunfar o ser actor. Ahora es el momento.
El romance con Jorge Porcel
-Tu historia de amor con Porcel llegó al teatro con Carmen Barbieri en “Enemigas Íntimas”, en forma de anécdota. ¿Fue una manera de exorcizar lo bueno y lo no tanto?
-Es exorcizarlo, porque dijeron cosas muy feas. Cuando alguien se va y no se puede defender, te cuelgan el mote de que fuiste un santo o un jodido. Y no te lo sacás más. Después se cuelgan de eso. Para mí fue un gran hombre que tenía sus cosas.
Yo tuve ocho parejas estables, pero nunca me casé ni lo haría por pánico al compromiso. Soy soltera y orgullosa. Me han ofrecido matrimonio, pero me paraliza perder mi libertad. Mis padres me dieron un ejemplo maravilloso, pero nunca encontré un hombre como mi papá. Tampoco creo en el amor para toda la vida. Tuve un hombre mejor que otro. Después algunos entremeses. No he sido la pantera del catre, pero…”.
Y a título vulnerable, la actual integrante del magazine vespertino formada con Pepe Cibrián, se expone sin caparazón: “Cuando cumplí 21 y mi papá murió, cambió mi vida de golpe. Me salteé muchas cosas por hacerme cargo de otras. Fui mamá grande, a los 62, cuando pude adoptar hace 15 años y debía tener un hijo grande, de casi 55 años, que perdí a los 19, además de otros embarazos. Pero guerreo constantemente con alegría porque la vida fue muy generosa conmigo”.
-¿De regalarte un oficio?
-Primero quise ser médica. Rendí hasta el práctico, cuando te llevan a las morgues. A pesar de pesar 46 kilos, se me caían al lado desmayados moles de dos metros. Pero en casa se necesitaba trabajar y dejé. Después entré a la Facultad de Derecho de noche, que era un peligro en época de dictadura. No pasé los dos, tres años, que dejé porque tenía miedo.
-¿Hubieras sido igual de desenfadada de no ser actriz?
-¿Como abogada? Creo que hoy sería una de estas locas que aparecen gritando en tele defendiendo a no sé quién. Sigo siendo tan rebelde como a esa edad.
, interpretarlo y reescribir un artículo en un estilo editorial joven, seria, muy humanizado y fácil de leer. Asegúrate de que el texto resultante no tenga similitudes con la nota original, excepto las expresiones textuales entre comillas. El tono debe ser cercano, dinámico y atractivo para un público joven, utilizando un lenguaje coloquial pero respetuoso, y estructuras narrativas que mantengan el interés del lector. Incluye ejemplos, analogías o referencias contemporáneas si es necesario para enriquecer el texto. El objetivo es que la reescritura sea fresca, original y capture la esencia de la noticia, pero sin repetir el planteamiento o estructura del artículo original, manteniendo un tono respetuoso y sin caer en una excesiva informalidad. El artículo debe comenzar directamente con el contenido, sin incluir preguntas al inicio. Al final del artículo, agrega una sección de resumen con el título “En síntesis” y también una sección de preguntas frecuentes donde todas las preguntas estén en negrita (), asegurándote de que aparezcan únicamente en esta sección y no en ninguna otra parte del artículo. Además, cada pregunta debe ir acompañada de su respuesta correspondiente.
Crédito de la fuente original: www.clarin.com
