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La inflación anual de 2025 se ubicó en el 31,5%, registrando una caída de 86,2 puntos porcentuales respecto al año anterior. Se trata del nivel más bajo desde 2017. No obstante, el último tramo del año mostró una aceleración mensual que llegó al 2,8% en diciembre, lo que plantea desafíos para la continuidad del proceso de desinflación en 2026.
Especialistas y consultoras coinciden en que la reducción de los índices de precios hacia niveles inferiores al 2% mensual presenta mayores dificultades que la baja inicial desde los tres dígitos. En este contexto, diversos factores inerciales podrían atenuar la desaceleración prevista para los próximos meses, según informes de EFE y diversas fundaciones económicas.
Factores que condicionan la baja de precios
Entre los elementos que inciden en la dinámica inflacionaria se encuentra la actualización de las tarifas de servicios públicos y la reducción de subsidios contemplada en el Presupuesto 2026. Asimismo, desde enero se aplicará un cambio en la metodología del IPC, el cual incorporará una nueva canasta basada en la encuesta nacional de gastos de los hogares 2017/2018, otorgando mayor peso a los servicios.
Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, explicó que el control estable de la inflación suele tomar varios años cuando se parte de grandes desequilibrios. Según Bour, la recomposición de reservas, los cambios tributarios y la puja de salarios para reacomodar paritarias por encima del 2% mensual son componentes que sostienen la inercia en los precios.
Perspectivas económicas para 2026
En cuanto a las proyecciones para el año en curso, el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyectó un índice del 20% para todo el año. Sin embargo, consultoras como Invecq sitúan la estimación anual en torno al 25%, advirtiendo que la convergencia hacia tasas de un solo dígito es un proceso prolongado que puede demorar varios años.
Finalmente, registros de la fundación Libertad y Progreso estiman que enero cerrará con una suba mensual cercana al 2,6%. Desde la consultora LCG añadieron que para romper la inercia actual se requiere una orientación clara de las expectativas y el mantenimiento del equilibrio fiscal como base de la política macroeconómica.
Redactado con información de Infobae.
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