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No es tan difícil hacer un balance periodístico de lo que pasó este año en educación en la Argentina. Noticias fuertes, o de relevancia, prácticamente no hubo ninguna.
Aunque si uno mira con atención, verá que esa podría ser la noticia: que la educación sigue lejos de la agenda pública. Es que si bien es cierto que no hubo anuncios destacados desde el poder, en las escuelas sí pasaron cosas importantes, pero esos hechos no se trasladan al debate social. Y por eso la educación aparece desdibujada, como una eterna no noticia.
Esto no quiere decir que a los argentinos el tema no les interese. La primaria sigue teniendo matrícula casi completa, la secundaria avanza (con muchas dificultades, es cierto, pero avanza) y a la universidad van unos dos millones de estudiantes, cuyas familias valoran esa formación, algo que quedó reflejado en la gran marcha de abril de 2024 en todo el país.
Y todo esto, a pesar de los malos resultados educativos en las pruebas internacionales.
Nos pasa que como un equipo de fútbol que se acostumbra a perder, a los argentinos parece que ya no nos produce nada una mala noticia en esas pruebas. Venimos perdiendo hace años, y ya estamos como resignados.
Pero la baja visibilidad del tema educativo interpela, sobre todo, a la dirigencia: a aquellas personas que están en una posición más privilegiada para instalar temas y preocupaciones en la opinión pública.
Hoy, la mayoría de ellos -políticos, empresarios, dirigentes sindicales o sociales- no terminan de ubicar a la educación en el centro de sus prioridades. Algo que sí sucede en otros países.
Tampoco los medios periodísticos privilegian a la educación en la Argentina, hay que decirlo.
Este año sí es escuchó la voz de algunos dirigentes, como el caso de Paolo Rocca, presidente de Techint, quien, en un evento anual sobre educación, apuntó contra las autoridades en general por no poner el tema educativo en la agenda.
Expresó su preocupación acerca del impacto negativo que los bajos resultados educativos tienen para la industria y para el crecimiento del país.
Y dijo que el gran desafío hoy es “movilizar a la opinión pública sobre la importancia de la educación”.
Efectivamente, el gran desafío para 2026 es volver a abrir los ojos. Convertir la infinita no noticia educativa en un reclamo y una acción colectiva que busque mejorar la formación de los argentinos. Y que contribuya a generar las buenas noticias que harán posible una Argentina que despegue.
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Crédito de la fuente original: www.clarin.com
