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El debate por la salmonicultura en Argentina vuelve a escena con foco en el Canal de Beagle y se proyecta hacia otras regiones del país. Especialistas advierten sobre los riesgos ambientales, pero también señalan su potencial productivo y estratégico.
El desarrollo de la salmonicultura, una actividad productiva con años de trayectoria a nivel global, genera un debate en Argentina sobre su potencial implementación y los impactos ambientales asociados.
La discusión se ha centrado en Tierra del Fuego, particularmente en el Canal de Beagle. Asimismo, se extiende a la posibilidad de su expansión a otras regiones del país, incluyendo el análisis de su viabilidad en provincias como Chubut, bajo estrictos criterios de sostenibilidad.
Javier Tolosano, biólogo de la UNPSJB de Comodoro Rivadavia y especialista en acuicultura, brindó su perspectiva en Crónica sobre esta actividad. Según Tolosano, mientras que la acuicultura continental ya se desarrolla en Argentina, como el cultivo de truchas en el embalse de Alicurá, la salmonicultura marina a gran escala no ha sido implementada hasta el momento. La propuesta en el Canal de Beagle ha encontrado oposición por parte de grupos ambientalistas, quienes expresan preocupación por la conservación de los recursos naturales de la zona.
El especialista destacó que la salmonicultura presenta aristas productivas “interesantes” y aristas ambientales “muy importantes” que requieren consideración. Si bien es una actividad que “genera impactos ambientales”, algunos son “subsanables y mitigables”, y otros “no tanto”. No obstante, Tolosano resaltó la importancia de esta actividad desde el punto de vista de la “soberanía alimentaria”, al tratarse de la producción de “proteínas marinas” que podrían impulsar una industria “que hoy no conocemos en Argentina”.
Desafíos ambientales y la experiencia chilena
Uno de los puntos críticos señalados por Tolosano es la fragilidad de ambientes prístinos como el Canal de Beagle, caracterizado por su “poca circulación de agua”. Esto lo diferencia de los fiordos chilenos, donde la salmonicultura se desarrolla hace décadas.
El biólogo explicó que Chile ha cometido “errores bastante complejos con el tema ambiental” en sus más de 30 o 40 años de producción, muchos de ellos relacionados con el aumento de la densidad de salmónidos en las jaulas y la consecuente acumulación de materia orgánica en el fondo marino, generando anoxia y muerte de organismos. También se refirió al uso de antibióticos para contrarrestar enfermedades, lo que puede derivar en “bacterias multirresistentes”.
Hacia un desarrollo acuícola sostenible en Argentina
Para Tolosano, la clave reside en aprender de las “experiencias buenas y malas” de otros países. Propone un modelo de acuicultura en Argentina que evite los errores históricos, cultivando “a baja densidad”, realizando “rotación de cultivos” y aplicando “medidas de mitigación” para asegurar un “bajo impacto ambiental”.
El especialista enfatizó la importancia de no utilizar “zonas destinadas a turismo” para la acuicultura de salmónidos, buscando compatibilizar las distintas actividades en el ambiente marítimo y costero.
El biólogo de la UNPSJB subrayó que Argentina, siendo “uno de los pocos” países que no produce alimentos a partir de la acuicultura, debe “hacer ese camino”. Esto implica lograr el desarrollo de una actividad productiva que aporte a la soberanía alimentaria, pero siempre en un “marco ambientalmente sostenible”.
Esta visión abre la discusión sobre el potencial de la acuicultura en diversas zonas costeras argentinas, incluyendo la provincia de Chubut. Acá, cualquier proyecto debería alinearse con los principios de sostenibilidad y el aprendizaje de experiencias internacionales para asegurar la preservación de su patrimonio natural.
Para finalizar, sobre el potencial del territorio chubutense destacó que “más allá de ser una actividad que requiere alta inversión por su costo y muy probablemente acompañada con respaldo desde distintos puntos de los Estados locales, esto podría generar un gran potencial”.
Asimismo, indicó que debe marcarse un rumbo en el cual se considere cuáles son los productos a más apropiados para la zona y rentables, “de esta forma, poder abrir un mercado nacional e internacional”.
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Crédito de la fuente original: www.diariocronica.com.ar
